El presente documento analiza la crisis silenciosa de salud mental que afecta al personal operativo de las fuerzas militares y policiales en México, desde una perspectiva clínico-psicológica. A partir de evidencia epidemiológica nacional e internacional, se identifican los vacíos estructurales en la atención psicológica institucional, se examinan los modelos de referencia internacionales y se ofrece un marco conceptual orientado a estimular el debate académico y la generación de política pública basada en evidencia.
Los datos disponibles revelan una emergencia documentada: entre 2018 y 2023, la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) registró 82 suicidios y 174 intentos entre sus elementos, con una tasa de letalidad del 47%. En el ámbito policial, el Proyecto Azul Cobalto contabilizó 111 suicidios de policías entre 2018 y agosto de 2024, de los cuales al menos 47 ocurrieron mientras el agente estaba en servicio activo. A pesar de estas cifras, no más de 10 corporaciones policiales en todo el país cuentan con un programa de atención psicológica.
El argumento central que articula este trabajo es que la magnitud del daño no se explica únicamente por la peligrosidad del entorno operativo, sino por la ausencia sistemática de un modelo de atención psicológica preventivo, continuo y clínicamente fundamentado que reconozca al personal de seguridad como sujeto de derechos en salud mental. Esta ausencia no es neutral: tiene consecuencias medibles en vidas, en eficacia institucional y en legitimidad del Estado.
El Instituto Superior de Ciencias de la Seguridad y Administración Pública (ISCISAP) pone a disposición de la comunidad académica, las instituciones de seguridad y los tomadores de decisiones este análisis como punto de partida para una conversación que México tiene pendiente.
Los datos disponibles revelan una emergencia documentada: entre 2018 y 2023, la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) registró 82 suicidios y 174 intentos entre sus elementos, con una tasa de letalidad del 47%. En el ámbito policial, el Proyecto Azul Cobalto contabilizó 111 suicidios de policías entre 2018 y agosto de 2024, de los cuales al menos 47 ocurrieron mientras el agente estaba en servicio activo. A pesar de estas cifras, no más de 10 corporaciones policiales en todo el país cuentan con un programa de atención psicológica.
El argumento central que articula este trabajo es que la magnitud del daño no se explica únicamente por la peligrosidad del entorno operativo, sino por la ausencia sistemática de un modelo de atención psicológica preventivo, continuo y clínicamente fundamentado que reconozca al personal de seguridad como sujeto de derechos en salud mental. Esta ausencia no es neutral: tiene consecuencias medibles en vidas, en eficacia institucional y en legitimidad del Estado.
El Instituto Superior de Ciencias de la Seguridad y Administración Pública (ISCISAP) pone a disposición de la comunidad académica, las instituciones de seguridad y los tomadores de decisiones este análisis como punto de partida para una conversación que México tiene pendiente.