Las redes de macrocriminalidad constituyen la forma más compleja de organización criminal en
México. Su arquitectura tridimensional —estructuras criminales, políticas y empresariales— les
permite ejercer gobernanza criminal, garantizarse impunidad y, en algunos casos, construir
legitimidad social en los territorios que controlan.
Este análisis enriquece el estudio de las redes macrocriminales con el aporte de las principales
teorías criminológicas: la Teoría de la Desorganización Social (Shaw-McKay) explica por qué
estas redes proliferan en territorios específicos; la Teoría de la Eficacia Colectiva (Sampson)
explica cómo consolidan su control sustituyendo la cohesión social legítima; y las Teorías de la
Criminalización (Baratta, Romero Barranquero) explican la impunidad estructural que las protege.
El caso empírico del Estado de México —11,670 personas desaparecidas, con más mujeres que
hombres— sirve como laboratorio de análisis donde las predicciones teóricas y los datos
empíricos convergen.